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Diario de Valdemoro

España

Los economistas del BCE prevén que la energía encarezca el pan, la pasta y los cereales

Los economistas del Banco Central Europeo advierten de que el encarecimiento energético todavía no se ha trasladado por completo a los alimentos. Su análisis, publicado el 20 de octubre, anticipa nuevas presiones sobre la cesta de la compra en 2027, también por los efectos del calor y la sequía.

Redacción automática · Diario de Valdemoro

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(20minutos · Portada)
Imagen ilustrativa: Estantería de supermercado con paquetes de pasta, harina y productos de panadería, sin personas reconocibles
Imagen ilustrativa generada con IA

La inflación de la zona euro alcanzó el 3,8% en septiembre de 2026, mientras que los precios energéticos aumentaron cerca del 19% interanual por los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania, según recoge 20minutos. Aunque esa subida apenas se aprecia todavía en los alimentos, los economistas del BCE consideran prematuro concluir que la inflación alimentaria ha perdido impulso. El análisis distingue entre el aumento de los costes energéticos directos y el de los suministros cuya fabricación consume mucha energía.

Los productos más expuestos son los vinculados a cultivos con un elevado consumo energético, entre ellos el trigo, el maíz y la cebada. Esa presión puede trasladarse al pan, la pasta y otros alimentos de panadería. También alcanza a los piensos: si los cereales se encarecen, el aumento de costes termina repercutiendo en la producción de carne y lácteos. Para los hogares, la previsión apunta a nuevas subidas en distintos componentes de la compra, aunque no todas llegarían al mismo tiempo.

El gas tiene un papel relevante por su uso en la fabricación de fertilizantes y en la calefacción de invernaderos. Su encarecimiento puede elevar los costes de cereales, oleaginosas, hortalizas frescas y patatas. El petróleo, por su parte, influye mediante el transporte y otros gastos indirectos. Los economistas señalan que estas presiones no se trasladan inmediatamente al consumidor y pueden tardar años en reflejarse por completo en los precios alimentarios.

A esos costes se añade el efecto del calor y la sequía sobre los cultivos europeos durante una fase crítica de la temporada de 2026. El BCE calcula que las condiciones meteorológicas podrían sumar entre 0,3 y 0,8 puntos porcentuales a la inflación alimentaria de la zona euro en 2027, con diferencias por país y producto. Este impacto podría aparecer antes que el energético, porque afecta directamente a la disponibilidad de alimentos no procesados.

El análisis prevé que la inflación alimentaria alcance el 3,4% en el tercer trimestre de 2027 y después descienda. No obstante, sitúa su máximo en aproximadamente una quinta parte del registrado tras el comienzo de la invasión rusa de Ucrania. La crisis energética actual es de menor magnitud que la de 2022 y está más ligada al petróleo que al gas. La evolución dependerá tanto de los conflictos energéticos como de las condiciones climáticas.

Estas presiones llegan cuando los alimentos siguen costando alrededor de un 30% más en el conjunto de la zona euro que a finales de 2021. Ese aumento acumulado continúa afectando al poder adquisitivo de los hogares. Las previsiones del BCE se refieren al conjunto de la unión monetaria: tanto las subidas anteriores como los efectos esperados presentan diferencias entre territorios.

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